¡Alerta Verano!

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Cómo proteger tus joyas de la playa, el cloro y las cremas

Llega el buen tiempo, las escapadas a la playa, los baños en la piscina y las tardes al sol. Nos preparamos con bañadores, toallas y protector solar, pero ¿qué pasa con nuestras joyas? A menudo olvidamos que el verano es la época más peligrosa del año para nuestros tesoros más preciados.

El cloro, la sal del mar, la arena y las cremas solares son los grandes enemigos de la alta joyería. Desde nuestro taller, queremos darte los mejores consejos de experto para que disfrutes del verano sin poner en riesgo tus piezas favoritas.

El mar y las piscinas: Los grandes enemigos del oro y las gemas

El gesto de meterse al agua sin quitarse los anillos o pendientes puede salir muy caro.

  • El peligro del cloro: El cloro de las piscinas es un agente químico muy agresivo. Puede debilitar las soldaduras de las joyas de oro y terminar decolorando o atacando la superficie de gemas delicadas.
  • El agua salada y la arena: El agua del mar no solo puede corroer ciertos metales con el tiempo, sino que actúa como un imán para perder joyas. Con el agua fría, los dedos se dilatan y se encogen ligeramente; es el momento perfecto para que un anillo de compromiso se deslice y se pierda en el fondo del mar. Además, la arena de la playa es sílice puro, un abrasivo natural que puede rayar el oro y muchas piedras preciosas si se frotan sin querer.

Mucho ojo con las cremas solares y los perfumes

Para proteger nuestra piel usamos protectores solares densos y aceites. El problema es que estos productos crean una película grasa sobre los diamantes y las piedras. Un diamante brilla por cómo refleja la luz; si se cubre de una capa de crema solar, se volverá opaco y parecerá un trozo de vidrio sin vida. Además, el alcohol de los perfumes veraniegos y las lacas puede dañar irreversiblemente el brillo de las perlas naturales o de piedras porosas como las turquesas.

Guía rápida: ¿Qué joyas se pueden mojar y cuáles NO?

No todas las piedras reaccionan igual al verano. Aquí tienes una regla de oro:

  • Piedras "todoterreno" (Con precaución): Los diamantes, rubíes y zafiros son piedras muy duras. Soportan bien el calor, pero recuerda que la grasa de las cremas les quita todo el brillo.
  • Piedras prohibidas en el agua: Las perlas, los corales, las turquesas y las esmeraldas jamás deben pisar la playa ni la piscina. Las perlas y corales son de origen orgánico y los químicos las resecan y agrietan. Las esmeraldas suelen tener microfisuras naturales que se limpian con aceites especiales en el taller; el cloro o la sal pueden eliminar ese aceite y hacer que la piedra se vuelva mate o se rompa.

Cómo limpiar tus joyas en casa después de un día de sol

Si tus joyas ya se han llenado de crema o sudor, no te preocupes, puedes devolverles el brillo de forma segura en casa con este sencillo truco de taller:

  1. Llena un cuenco con agua tibia (nunca hirviendo).
  2. Añade unas gotas de jabón neutro (como el de lavar los platos).
  3. Deja las joyas sumergidas durante 10 o 15 minutos para que la grasa se ablande.
  4. Frota con muchísima suavidad usando un cepillo de dientes de cerdas muy blandas, prestando atención a los huecos debajo de las piedras.
  5. Enjuaga con agua limpia y sécalas muy bien con un paño de algodón suave o un secador de pelo con aire frío (nunca dejes que se sequen al aire, ya que la cal del agua dejará manchas).

Conclusión: El mejor consejo es la prevención

Disfruta del verano, luce tus joyas en las cenas y paseos nocturnos, pero cuando vayas a la playa o a la piscina, déjalas a buen recaudo en casa o en el hotel. Tu joyería te lo agradecerá luciendo impecable año tras año.

Y si al volver de las vacaciones notas que tu anillo favorito ha perdido el brillo o sospechas que una piedra se mueve, visítanos en nuestro taller. Una limpieza profesional por ultrasonidos y una revisión a tiempo harán que vuelvan a brillar como el primer día.

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